Enfermedad celíaca en las personas mayores

Enfermedad celíaca en las personas mayores

La enfermedad celíaca ha sido históricamente asociada a la infancia o adultez joven. Sin embargo, la evidencia actual muestra que puede diagnosticarse por primera vez en etapas avanzadas de la  vida, incluso en adultos mayores, lo que ha cambiado la comprensión de su epidemiología y presentación clínica.

Estudios han demostrado que una proporción relevante de nuevos diagnósticos ocurre después de los 60–65 años, lo que sugiere no solo un diagnóstico tardío, sino también la posibilidad de aparición real de la enfermedad en esta etapa de la vida

En el adulto mayor, la enfermedad celíaca rara vez se presenta con el cuadro clásico de diarrea y malabsorción severa.

Lo más frecuente es un patrón clínico inespecífico, donde predominan manifestaciones extraintestinales:

  • Anemia ferropénica persistente
  • Pérdida de peso progresiva
  • Fatiga o debilidad general
  • Osteopenia u osteoporosis

Estos hallazgos suelen atribuirse inicialmente al envejecimiento o a comorbilidades, lo que retrasa el diagnóstico.

Fisiopatología e impacto nutricional

La respuesta inmunomediada al gluten genera daño de la mucosa intestinal con atrofia vellositaria, lo que altera la absorción de nutrientes esenciales.

Los déficits más relevantes incluyen: Hierro, folato y vitamina B12, calcio y vitamina D, proteínas y otros micronutrientes

En el adulto mayor, estas alteraciones tienen mayor impacto clínico debido a la menor reserva fisiológica y a la coexistencia frecuente de fragilidad o sarcopenia.

Manejo nutricional: intervención más allá de la exclusión del gluten

El tratamiento se basa en dieta estricta sin gluten, pero en el adulto mayor requiere un enfoque más amplio:

  • Corrección de deficiencias nutricionales establecidas
  • Evaluación del estado proteico-energético
  • Uso de suplementación cuando existe riesgo o evidencia de desnutrición
  • Educación alimentaria adaptada al entorno del paciente
  • Seguimiento clínico y nutricional continuo


El objetivo no es solo eliminar el agente causal, sino revertir o estabilizar el impacto nutricional y funcional.

La enfermedad celíaca en el adulto mayor es una condición probablemente subdiagnosticada, con alta variabilidad clínica y un impacto significativo en el estado nutricional y la funcionalidad.

La evidencia actual refuerza la necesidad de considerar este diagnóstico en presencia de anemia inexplicada, pérdida de peso o deterioro nutricional progresivo, incluso en ausencia de síntomas gastrointestinales clásicos.

 En geriatría, pensar en malabsorción es tan importante como pensar en ingesta.

 

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